domingo, 3 de mayo de 2026

resonancia

 

“Todo lo visible es una manifestación de lo invisible”
Jakob Böhme


Me enlazan en este primero de mayo a una entrevista en un canal sobre el libro Mysterium Magnum de Jakob Böhme, y en ese gesto aparentemente casual se entrelazan vivencias con antiguos escritos en red, como si el zapatero de Görlitz, con sus tres principios fundamentales, abriera de nuevo el discurrir de este pasado con empeño en volver, no como memoria sino como puente vivo desde la experiencia sentida, desde la cualidad íntima de lo percibido.

Al zapatero, en aquellos otros tiempos, me gustaba ir, descendiendo unos escalones hacia un bajo de la calle Cartagena donde el mundo se recogía en estanterías de marroquinería, calzados averiados que esperaban su recomposición, el brillo contenido de lo recién cuidado, la barrera silenciosa del mostrador y, detrás, el oficio solitario del dueño con su mandil y ese olor inconfundible hecho de pegamentos, betunes y cuero nuevo que parecía contener una forma humilde de eternidad.

Las suelas desgastadas nos acercan, casi sin darnos cuenta, a la gravedad precisa de nuestras pisadas en la vida, mientras que las nuevas, dóciles ya a nuestras hormas y a la memoria del cuerpo, nos permiten seguir caminando sin reemplazar aquello que, no sin esfuerzo, ha terminado por adaptarse a nosotros.

Las herramientas, leznas, martillos, clavos e hilos abrían entonces un campo silencioso de sugerencias donde la humildad no estaba reñida con la excelencia, ni la repetición con la dignidad, y donde la verdadera recompensa era esa alegría sencilla de volver a calzarse lo propio restaurado.

Como buen pececillo, mis aletas fueron planas desde el nacimiento, sometidas en la infancia a plantillas dolorosas que buscaban imponer una curvatura no dada, como si lo plano insistiera en recordarme que mi estabilidad requería un contacto más extendido con la superficie o tal vez una afinidad con lo líquido, mientras que lo arqueado, llegado con el tiempo, abría paso a otra forma de sostenerme, más elevada y menos evidente.

Este recuerdo no pertenece a otro tiempo, sino a otro eje, porque el tiempo dejó hace tiempo de ser calendario para convertirse en órgano de percepción, y desde ahí se comprende que no todo se revela en el instante en que aparece, aunque todo, de algún modo, ya esté compareciendo.

He aprendido a reconocer cruces precisos entre una percepción afinada y un significado que llega después, como si la realidad, en su discreción, guiñara un ojo al pasar y ofreciera la posibilidad de elegir qué traer, qué mostrar, qué compartir, en ese tejido continuo de experiencia, pensamiento y forma que se repite no como insistencia sino como coherencia interna.

La mente humana conecta patrones y con frecuencia eso se reduce a la sospecha de ver donde no hay, pero en mi caso no se trata de ruido sino de señal que ha atravesado un filtro exigente, porque no toda coincidencia merece ser acogida, sino únicamente aquella que ha pasado por el umbral íntimo de lo que reconozco como verdadero.

Lo que cambia es la forma, mientras que aquello que sostiene permanece invisible, porque la vida afina su superficie con el tiempo, pero el Ser ya es, intacto y silencioso, y en ese intervalo entre deseo, relámpago y espera¹, la conciencia no hace sino recordar que ser consiste, en último término, en aprender a sonar como uno mismo.

Es apofenia afinada que, cuando se revela sin distorsión, no dudo en llamar resonancia.


música que acompaña

Martin Taylor. 
Double Standars
Alfie

1.  Deseo, relámpago y espera. Los  tres principios del Mysterium Magnum de Jakob Böhme

Semana del 03/05/2026 al 08/05/2026

Sol en puerta 02
 “Lo receptivo”
La receptividad como base primaria a través de la que se determina cualquier respuesta. La raíz de la acción
Diseño Humano. Lynda Bunnell y Ra Uru Hu
 
Clave 2: El retorno a la Unidad.
sombra: dislocación / don: orientación /sidhhi: unidad
Las Claves Genéticas. Richard Rudd