jueves, 17 de noviembre de 2016

maniquíes

A Castañeda no le gustaba que le grabasen ni que lo fotografiasen. Decía que estos actos frenaban, congelaban más concretamente su evolución interior. Era antropólogo y su largo aprendizaje en años le llevo a lo interno, a incorporar una actitud y una visión del mundo totalmente diferente a lo habitual. Quizás, (me refiero a su búsqueda interna) fuese su forma de buscar la felicidad, su desafío personal inalcanzable.
Así arranca un escrito de hace unos años que rescato de mi memoria personal.
El 'mannequin challenge' es la nueva moda que arrasa en Internet y supongo vendrá por si nos hace por unos instantes, más felices. Se trata de permanecer inmóvil y grabarlo en vídeo. Los segundos pasan en un tiempo limitado donde hay que permanecer estático, quedarte quieto, bien quietecito.
Ahora, con nuestras memorias llenas de imágenes en nuestros “smartphones” añadiremos la felicidad que nos reporta el desafío del maniquí. Toda una estulticia de estas modas en la que seguramente no acertemos a comprender, ni qué mecanismos nos impulsan a hacer algo tan absurdo, ni qué objetivo, si lo hay, se persigue con ello.
Eso sí, las imágenes quedarán congeladas y aunque el tiempo transcurra delante nuestro, seguiremos estando, nunca mejor dicho, inertes, faltos de vida. Pero felices muy felices, aunque sólo sea por esos pequeños instantes frenados por la emoción que nos produce creer haber alcanzado una meta deseada. Un desafío absurdo, tan absurdo como el del pasado verano con los pokemon.

1 comentario:

  1. Castaneda pertenecía a un mundo que ya no existe. Un mundo de pensadores
    pacientes, de amantes de libros y charlas mesuradas, de bebedores
    ágiles de mente y bohemios reales.
    La I.A. poco a poco sustituye todas nuestras cualidades y las supera
    sumergiéndonos en sopores infinitos. Actualmente ya puede derrotar
    a los dos superdotados que luchan por obtener el titulo mundial
    de ajedrez.
    Pero seguimos siendo superiores en imaginación. Los pocos que
    todavia meditan,claro.Y sobreviven algo que no pueden decir
    grandes creadores como Bolaño fulminado joven por un páncreas
    castigsdo por la bebida con quien compartí penurias y alegrias.
    Ahora es un mito literrario. En este pais hay que palmarla
    para que te reconozcan los necios. Por eso para mi es un placer
    que no me conozca ni dios.
    Que los hados te sean propicios, compa.

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