sábado, 23 de enero de 2016

políticos

Demasiada importancia a la política, a los partidos, a los políticos, a los pactos, a lo que se vota, los que no votan. A los que pretenden organizar las sociedades. A lo que nos jugamos. Poder será porque puedo, que la mayoría (sea política o no) aunque pueden, lo hacen inducidamente, y no saben que en el fondo no pueden.

Los políticos se dedican a la política porque se apoyan en los demás. Necesitan el voto de la ciudadanía, de los que mayoritariamente como sociedad no tienen cargo público. Y encima saben que el apoyo que necesitan nace de la parálisis de ceder tu poder, el más importante, el de pensar, hacer y ser, por ti mismo.

Admitamos que muchos de los que nos gobiernan son en el fondo imbéciles (del griego "bakrton", bastón. Aquellos que viven apoyándose sobre los demás), porque los demás, más de los que quisieran, somos idiotas (del griego "idiotes", sin cargo público ni ganas de dedicarse a la política) y encima estúpidos (del latín "estupidus", de quedarte paralizado).

Como dijo Bukowski (después de despotricar contra todo) «estamos aquí para beber cerveza» una de las muchas salidas, con permiso del hígado, de quienes observan imparciales el circo de la vida.

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