lunes, 30 de diciembre de 2019

tres palabras

La primera palabra que apareció fue “helióstato”. Un diccionario de la Lengua Española antiguo de tapas recias del treinta y siete de Atilano Rancés la albergaba en su interior:

1. m. Fís. Aparato que hace que un espejo siga el movimiento diurno del Sol, recogiendo así la máxima energía para su utilización calorífica.

Concentrada en un punto, foco receptor, la energía obtenida es utilizada principalmente en plantas de energía solar termo-eléctrica y en astronomía.

La segunda palabra: “infinito” vino de otro diccionario más actual. Un diccionario Mayfe. Obvió su significado por conocido. Pero si se quedó con su etimología: formado por el prefijo in (negación) más el participio finitus (limitado), del latín infinitus: ilimitado, sin fronteras, sin principio ni fin, indeterminado.

La tercera palabra, también ordenada, se mostró en otro diccionario, un Larousse. Se escogió como las anteriores al azar, abriéndose por una página cualquiera y señalando con el dedo el futuro escogido. La palabra:“difusor”.

 Adj. Que difunde. Especie de pantalla que sirve para esparcir la luz.

Como otra forma de negación an (sin) y nomos (leyes) la anomia, iniciaba hace una década, allá por el año 2009, la primera entrada del “backup” de parte de sus escritos. Como concepto social señalaba esa ruptura de normas, de situaciones derivadas, que, por su carencia y disociación llevan a la degradación y que en origen forman parte, aunque no se crea, de la inconsciencia:

Incomunicación entre personas, falta de amor, poder mal entendido por parte de sus gobernantes, miedos inoculados por terceros, engaños, un “todo vale” para adquirir la cima, los bienes que se persiguen, casi obsesivamente, por ser parte de las reglas dictadas para sobrevivir. Un punto de partida reflejo de una situación, y de una sociedad en plena crisis, de un sistema desequilibrado y que aún hoy se padece:

“La raíz de la crisis actual del mundo que vivimos está en los engaños percibidos por muchos, a la vista de todos, despertando conciencias”

Y lo más importante, una declaración de principios objetivos a alcanzar: Tratar de des identificarse con lo material, conectar con su verdadero Ser, entender su existencia.

Continuaron los meses y los años y se cimentaron creencias, se abrazaron y conocieron árboles tratando de enderezarse. Se trató de escribir bien, los acentos de más, los "entrecomillados" (y paréntesis), las comas, algunas mal puestas, acompañaron cada escrito. 

Se fue todo lo sincero que uno pudo, porque nunca se mintió y engañó, ni así mismo, ni a los demás, y las sincronías y aperturas aparecieron como por arte de magia, como ese otro yo desdoblado del futuro, conciencia embajadora, escogiendo de las infinitas posibilidades la que más se adecuara a su existencia.

Un pasado donde la luz reflejada orientada a un foco como un helióstato, ponía toda la intención de un presente en equilibrio, en el cruce de las dos elipses que conforman el infinito, para difundir la misma, suavizar y hacer llegar, esparcir de la forma más natural que pudiera, su mundo, su universo. 

Reflexión de una década que finaliza y que le ayudó, y así lo espera, con humildad, haya ayudado, y ayude, a aquel que le conozca, lea, y así lo sienta.








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