miércoles, 12 de agosto de 2026

abertura

 

Yun Men impartió algunas palabras diciendo: "Todo el mundo tiene una luz; cuando la miras, no la ves y está oscura y tenue. ¿Cuál es la luz de todos?" Él mismo respondió en su nombre: "La despensa de la cocina y la puerta principal". También dijo: "Una cosa buena no es tan buena como nada".

maestro budista zen Yun Men Wenyan (siglo X) 


Hay una estancia.

Julio en la playa, abrasador, húmedo, asfixiante, llevadero por el mundial de fútbol, me permitía volver a las construcciones de infancia. El Exin Castillos delante del apartamento vacacional.

Los muros elevados definían una edificación de viviendas, arquitectónicamente hablando, anacrónica: un medievo de torres, almenas y saeteras en pleno 2026.

Lo veía desde mi atalaya del Orfeo, desde un ventanuco de la escalera, en el inframundo, tocando la lira a mi manera para conmover a los dioses o será más bien a los humanos que nos inducen por la puerta de atrás.

Se cruzó aquel mes otra historia, distinta: la del estreno de la Odisea. Odiseo, inmortalizado por el director Nolan, sufriendo y esquivando el canto mortal de las sirenas.

Agosto me retuvo unos días con la malla y un mapa noruego de 1952 delante de mí vista. Un apartamento en un décimo, con una terraza espectacular de ciento ochenta grados divisando el Mediterráneo, en la que el dueño, por precaución ante alquileres de algún mes muy reciente, había puesto una redecilla provisional transparente forrando su perímetro.

Muros y mayas, fronteras, atrapadas en sus formas, me acercaban al día del eclipse.

Tenía perfiladas las cartografías del Atlas y más o menos su contenido y me quedaba por definir ese más allá del mapa. Este iba a ser un primer intento.

Esa estancia, mi particular laboratorio alquímico, no sé exactamente cuándo empezó a serlo. Posiblemente siempre estuvo ahí y tardé años en reconocerlo. Esa habitación, a veces familiar, otras alquilada, sin más propiedad que el tiempo que uno permanece en ella, donde se van acumulando cosas que, fuera de allí, parecerían no guardar relación alguna.

Entran las experiencias, las preguntas, los encuentros, los viajes, las pérdidas, los libros, la música, algunas citas que alguien dijo hace años y regresan cuando menos se esperan. 

Entran también las dudas, las contradicciones, aquello que no sabemos explicar y aquello que creemos haber comprendido hasta que la vida vuelve a ponerlo delante.

Y se quedan.

Escribir ha sido, y es, de algún modo, sustituir la esperanza por la espera. No tanto decir lo que sé cómo averiguar qué ha quedado después de haber vivido.

Esperar a que algo madure. A que una experiencia deje de ser solamente experiencia y pueda revelar aquello que escondía. A que una pregunta encuentre otra pregunta. A que dos cosas alejadas durante años descubran que pertenecían al mismo dibujo.

Estas cartografías son también eso; el intento de reconocer, después de casi dos décadas, algunos de los caminos recorridos sin haber sabido siempre hacia dónde llevaban.

El eclipse me devuelve a los límites.

A los propios y a los ajenos.

No todos vemos lo mismo. No todos podemos comprender lo mismo. Hay fronteras que nos protegen, otras que nos separan y algunas que sólo existen porque todavía no hemos encontrado la forma de atravesarlas.

Aceptar puede ser también eso. Reconocer el límite sin convertirlo inmediatamente en un juicio. No todo tiene que ser comprendido para poder ser acogido.

Y siempre quedará otra experiencia que atravesar, otra pregunta que todavía no sabe que es una pregunta, otra palabra esperando su momento, otro vínculo entre cosas que hoy parecen separadas.

Pero sé, querido lector, que lo demás continúa en la estancia.

El laboratorio sigue abierto, la vida sigue entrando. Y algo, todavía, sigue buscando su forma.

La puerta queda abierta.

Si has llegado hasta aquí, no creas haber encontrado el final.

Mira el mapa.

Levanta después la vista.

Y si quieres, entra...

No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero

María Zambrano


Serenade. I
Ivan Blois

 

Semana del 11 al 16 de agosto de 2026
Sol en puerta 04: La locura juvenil. La toma de consciencia que permite juzgar lo que es o no es sospechoso en un patrón
Diseño Humano. Lynda Bunnell y Ra Uru Hu
 
Clave 04ª “la panacea universal”
Sombra: Intolerancia (la necedad juvenil); Don: Entendimiento (koans cuánticos); Siddhi: Perdón (el perdón despiadado)
Las Claves Genéticas. Richard Rudd


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